domingo, 5 de julio de 2009

Mao

He leído que en China los niños empiezan a ir a la guardería a los dieciocho meses, y que con esa edad se sientan obedientemente en filas y siguen una disciplina. En la sociedad china la educación es la clave para prosperar, por eso los hijos de inmigrantes chinos en Estados Unidos tienen un rendimiento superior al de los nacionales. La educación está muy vinculada a esta obediencia y al respeto al profesor, respeto que permanece durante toda la vida: en el Año Nuevo chino es costumbre visitar a los profesores que has tenido a lo largo de la vida y mostrarles tu respeto.

Por eso quiero hablaros de Mao. Mao es mi profesora de chino, y es una profesora increíble. Se aprendió el primer día qué palabras conocía yo y no me las volvió a decir nunca en castellano. Eso ha hecho que nuestras conversaciones hayan sido curiosas (cuando aprendí a decir “mucho”, me preguntaba si tenía “hen duo de trabajo”, y cuando aprendí a decir "trabajo" pasó a “hen duo de gongzuo”) pero gracias a eso creo que hay cosas que las he aprendido más rápidamente. Tampoco se marchó nunca a su hora: siempre se quedaba hablándome de su país o de su familia. Y me ofreció su casa en Shanghai.

Ahora voy a conocer a su familia. Llevo un regalo para sus tíos en Pekín, y voy a hacer intercambio con su sobrino, que está haciendo un intensivo en el Cervantes porque quiere venir a estudiar Turismo a España. En Shanghai veré a sus padres y a su hija, una niña de 15 años que se está criando con sus abuelos, que estudia sin cesar, toca el violín, y que lleva muchos meses sin ver a sus padres.

No podía empezar el viaje sin agradecerle a Mao sus fantásticas clases y su disponibilidad. Hace nueve meses empecé con el chino con curiosidad, y en este tiempo he ido descubriendo una lengua bella, que dentro de su simpleza gramatical (en chino no se conjugan los verbos, no se diferencia entre singular y plural ni se utilizan demasiadas preposiciones) se permite sus recursos estilísticos: si quieres decir una frase de una forma más bonita, dices el adjetivo dos veces. Para conquistar a Julieta, un Romeo chino tendría que decirle que le gusta su "largo largo" cabello. Si Romeo hubiera economizado palabras, probablemente no habría triunfado.

Tengo que decir que el resto de cosas no son tan sencillas, pero para eso están los grandes profesores.

1 comentario:

  1. Mucha suerte, Ana, abres una etapa realmente rica en nuevas experiencas, que espero disfrutes y nos describas a todos los que te leamos.
    Muchos besos y buen, buen viaje

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